Seamos Amables

Muchos dicen que las personas cambian por su entorno, por el lugar en donde están y las personas con quien se juntan. Tiene sentido, pero realmente el lugar y las personas no afectan tanto como las situaciones y las experiencias. A base de esto, se crean traumas y lecciones. Hay quienes cambian para bien después de alguna experiencia positivamente difícil donde se han encontrado a sí mismos. Pero también están aquellos que basados en experiencias negativas se van llenando de resentimiento y energías no tan productivas. Poco a poco, el tiempo y sus pensamientos los van transformando en cínicos sin remordimiento que van por la vida haciendo y deshaciendo ilusiones. Es difícil retornar a la normalidad a los de la segunda categoría pero podemos evitar ser parte de los factores que los transforman.

Siempre he creído en ser amable con todo el mundo, pues cada quien tiene sus propias batallas y no sabemos cuáles son. Es increíble cuanto puede cambiarle el día a una persona un: Buen día, ¿Como le va? Aunque sea un gesto social de cortesía, es uno que vale bastante.

En varias ocasiones he escuchado la siguiente frase: “¿Que mundo le dejaremos a nuestros hijos?” Pero nunca nos preguntamos qué tipo de personas le estamos dejando al mundo.

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